Cómo hablar de los demás

En un mundo donde la norma parece ser hablar mal de los demás e ir por ahí criticando a la gente ¿Porque no hacer exactamente lo opuesto que hace todo el mundo?

Habló de incorporar un hábito sagrado pero increíblemente útil: hablar bien del prójimo.

Eso mejorará muchísimo tu relación con los demás y, desde luego, te abrirá puertas en los negocios.

Aclaro que no estoy hablando de adular.

No, eso hacen los “chupamedias” y estafadores. Hablo de un verdadero elogio. Algo que realmente admiremos del otro y se lo podamos decir a los cuatro vientos.

Algún quejoso de siempre dirá: “pero me suena que eso es medio falso ¿Que tal si no lo siento?”

Bueno si no lo sientes, busca la forma de hacerlo ¿Acaso me estas diciendo que no hay nada del otro que no puedas aprender y/o admirar?

Todos tenemos una cualidad única. Algo en lo que sobresalimos. De toda persona podemos aprender algo. Y si crees que ya lo sabes todo, me temo que ese es el principal problema que no te permite avanzar en la vida. Así de simple.

Permíteme mostrarte cómo incorporar el hábito de hablar bien de los demás con un simple ejercicio.

Un ejercicio simple pero eficaz para incorporar el hábito

Te propongo el siguiente ejercicio. Piensa en una persona realmente miserable que hayas conocido. Alguien, que segun tu humilde opinión, califique de ser humano sin redención.

Como nos gusta decir en Argentina: un verdadero hijo de puta.

¿Ya lo tienes? Bueno ahora quiero que enciendas tu computadora y escribas media carilla con la letra “Times New Roman” tamaño 10, un texto describiendo las cualidades únicas de esa persona.

Virtudes que tenga que realmente admiras de las que puedas aprender.

Es realmente fácil. Pensemos en un ejemplo bastante estereotipado: Adolf Hitler. Seguro que podemos escribir libros de las cosas reprobables que este particular personajes hiz y de todo el mal que generó para la humanidad pero…

¿Podemos escribir cosas buenas sobre él? ¿Podemos hablar de sus virtudes en vez de sus defectos? Veamos.

Para empezar podemos destacar que se trató de un líder formidable y muy carismático. Sin duda, la capacidad que tenía de excitar a las masas de esa forma no la tiene cualquiera.

Tal era su carisma y su forma de hablar que convenció a todo el pueblo alemán que eran los mejores del mundo.

Y piense usted luego de la primera guerra mundial el autoestima del alemán promedio estaba tan bajo que ya ni se deprimía.

Podemos decir que sin duda era también un gran motivador.

¿Lo ve? Sin ningún esfuerzo pude destacar cualidades de una persona que es vista prácticamente como la encarnación del mal. Y créame que si yo lo pude hacer con él, usted lo puede hacer con cualquier persona.

Vamos inténtelo ¿Que pierde con hacerlo? Se sorprenderá del resultado.

Una cuestión de hábito

Si nos dedicamos a hacer este ejercicio con todas las personas que conocemos y que vamos conociendo a lo largo de la vida, algo irá cambiando en nosotros.

Es muy probable que luego de dos meses empiece a notar que haz a incorporado buen hábito de ver lo bueno en el otro en vez de lo malo.

Ahora debes pasar a la segunda etapa: gritarlo a los cuatro vientos. Si tienes algo bueno que decir sobre alguien o alguien dilo ¿Para que quedarse callado?

Con un halago genuino le puede cambiar el día o la vida a una persona. Y si miras la reacción del otro y lo feliz que se pone, eso te hará ponerte feliz. Y la felicidad te hace más atractivo.

Dejemos de criticar. La gente odia las críticas. No existe la famosa crítica constructiva.

Cuando alguien empieza con la frase “Te hago una pequeña crítica/ observación” ya me pongo incomodo y me preparo para justificarme o defenderme. Es así de simple. La crítica nos pone a la defensiva y la queja aleja.

Si el objetivo es cambiar el comportamiento de alguien lo mejor es primero hacerle un halago sobre el tema en el que queremos influir y luego dale un consejo para mejorar ese aspecto.

Por ejemplo: “Que lindos que son esos zapatos. Realmente tienes un muy buen gusto. Te doy un pequeño consejo para que se vean increíbles, pásales una buena pomada negra. Quedarán increíbles.

¿Lo ves? Es así de fácil. Es mejor que decir algo como: “Lustra esos zapatos que les falta brillo”.

O peor cuando usa el tan temible “pero”: “Tus zapatos son lindos pero deberías lustrarlos más”. El cerebro anula todo lo que viene después del “pero” así que no lo uses. O en todo caso úsalo bien.

En el fondo todos creemos que tenemos razón y que jamás nos equivocamos así que para que ponerse a argumentar con alguien.

Mejor decirle las cosas de forma dulce y amable. Decirle mediante un cálido elogio que hizo algo bien y que haciendo lo que le decimos lo hará mejor.

Si hasta Hitler creía que tenía razón cuando decidió entrar en guerra con el resto del mundo ¿Acaso usted cree que va convencer a otros por medio de la crítica?

No importa que tan lógicamente argumentada esté, simplemente no lo logrará.

No, por el contrario, se aferraran más a sus ideas. Como dice el dicho zen: para fortalecer hay que debilitar, para sujetar hay que soltar

En conclusión

Hablé bien de los demás. Tanto de los presente como de los ausentes. Habitúese a ello.

Lo que hablan mal de terceros generan desconfianza. Cuando alguien me habla mal de un ausente yo pienso para mis adentro: “Si hace eso con ese, tarde o temprano lo hará conmigo”.

Piense que cuando usted lo hace, las personas pensarán eso.

Sáquese ese feo hábito y acostúmbrese a ver lo bueno de los otros y a gritarlo con entusiasmo.

El éxito se construye día a día con pequeños hábitos.

Como marcar un error

Siempre es fácil escuchar cosas desagradables después de escuchar un elogio

Cuando debemos decir cosas desagradables (porque no nos queda opción) debemos preparar una arsenal de elogios sinceros para luego poder decir lo que queremos informar.

Recuerde que cuanto mayor es la dimensión de las críticas, mayores deben ser los elogios (en cantidad y calidad).

Debemos asegurarnos que nuestro interlocutor este rojo de la vergüenza al  haber escuchado tantos halagos. Y recuerda, jamás uses el “pero”.

Otra forma sutil de criticar o marcarle un error al otro

Además de la fórmula Halago + Consejo para evitar criticar existe otra forma de influir en las personas sin ofenderlas.

Podemos utilizar el llamado “modo sutil”. ¿En qué consiste? Simplemente marcando los errores es forma indirecta.

Si por ejemplo alguien ha escrito un artículo para publicar en una revista y claramente no corresponde a un formato para la revista, podemos decir: “¿Te parece que sería buena idea publicarla, esa revista? Me parece un excelente artículo académico. Sería un desperdicio publicarla allí.” En todo caso puede hacer una versión más light para adaptarla al medio.”

La idea es sugerir directamente que el artículo no sirve para la revista sin que sea una crítica en sentido literal.

O supongamos que realmente es un artículo horrible: “¿Te parece que la ideas están bien expresadas? Creo que las ideas son formidables y sería una pena que la gente no las entendiera. Creo que sería una excelente idea buscar una forma de expresión que las haga brillar ¿No te parece?”

Siempre con las preguntas indirectas y relatando lo bueno. De forma que el otro sienta que él es la autoridad y que buscas su aprobación.

De esa forma se sentirá importante y estará motivado a seguir el curso de acción que tu deseas.

El uso eficiente de Linkedin

Las redes sociales son una herramienta clave para crear nuestra red de contactos.

Y esta última es un recurso fundamental para hallar socios, inversores y clientes. Incluso podemos utilizarla para encontrar trabajo.

Por eso es necesario saber cómo sacarle el máximo provecho.

Una de las redes más utilizadas a nivel profesional es Linkedin. Aún así muy poca gente sabe utilizarlo eficientemente.

En Linkedin el secreto es la cortesía

No hagas a otros lo que no te gustan que te hagan.

Esta premisa te servirá para construir una sólida networking. Recuerda que esta red está integrada por profesionales con una alto nivel de formación y experiencia profesional.

Aquí tenemos contactos. No seguidores ni amigos.

Muchas personas cometen el error de actuar como si se tratara de Facebook y esto puede costarte muchos contactos.

Facebook es una red integrada, en su mayoría, por personas con poca formación profesional y donde el objetivo es hacer amigos. Recuerda esto a la hora de tratar con los demás.

Por ello te recomiendo los siguientes consejos

Usa siempre las palabras mágicas: “gracias” y “por favor”. Parece algo obvio. Incluso algo insignificante. Para nada. Está demostrado que el efecto sobre los mensajes enviado es colosal.

Si te interesa contactarte con una persona y tienes un contacto en común pide que te presenten. Siempre ser introducido por alguien es mucho mejor que aparecer de la nada.

Genera confianza en el otro y una mejor predisposición.

Cuando pidas que te presenten a alguien hazlo en forma educada. Recuerda que estás pidiendo un favor. Te sugiero la siguiente fórmula:

“Estimado/a ¿Como le va? ¿Cómo anda su familia? Espero que estén bien. Noté que está conectado con Mr X y realmente me gustaría ponerme en contacto con él. Quería pedirle si puede ser tan amable de presentarmelo ya que tengo una idea de negocios que me gustaría hablar con él. Si no lo puede hacer, lo entenderé perfectamente. Si tiene alguna duda por favor siéntase libre de preguntar. Sé que es una persona muy ocupada por lo que entenderé si no me puede contestar. Desde ya le agradezco. Que tenga una buena semana.”

Y por último…

No envíes spam a tus contactos. Como dije antes, no hagas al otro lo que no te gusta que te hagan. Si haces esto la otra persona dejará de tomarte en serio.

Personaliza las invitaciones. Antes de enviar un mensaje, averigua un poco sobre la persona. Y si la conoces trata de recordar en que trabajaron o donde se conocieron.

Esto es esencial para crear empatía. Ya predispone a la persona de otra forma. Si ves que ha escrito algún artículo y hazle un elogio sincero.

No pidas recomendaciones. En lugar de ellos escríbelas. Pedir algo siempre genera incomodidad en el otro. Sobre todo si le cuesta trabajo.

En cambio, si le haces el favor de escribirle una recomendación, le caerás a la persona y sentirá deseos de ser recíproco.

Además, si realmente te esfuerzas encontrar lo genuinamente bueno del otro, la persona en cuestión se sentirá halagada. Y nada predispone mejor a un persona que un halago genuino.

Adicionalmente, mejorarás tus habilidades de escritor.

Pública en los grupo temáticos contenido de calidad. Sé parte de los grupos y aportá artículos que puedan ser útiles para los usuarios. Si son de producción propia aun mejor: comenzarás a generar autoridad.

Comó influir en los demas

La mejor forma de convencer el al otro de algo es poniéndote en el lugar del otro y plantearle los beneficios que el obtendrá si hace lo que nosotros queremos.

De esta forma el estará actuando bajo sus intereses y no los nuestros. Ambos ganamos. El gran problema es que raras veces nos ponemos en lugar del otro y simplemente pensamos en lo que nosotros queremos y nada más.

Ponerse en el lugar del otro es salirse contra la norma porque precisamente casi nadie lo haces.

Si queremos lograr nuestro objetivo de que el otro haga lo que queremos debemos pensar en esos términos.

En lugar de discutir, conciliar. En lugar de quejarse, halagar. ¿De que sirve ganar un discusión si no obtendrás lo que quieres? ¿Quieres tener razón o lograr tu objetivo?

Olvidate del ego, piensa estratégicamente. De eso se trata este juego.

Si el otro está enojado porque el está convencido de que tiene la razón, hazte la siguiente pregunta: ¿Y si realmente el tiene razón y yo me he equivocado?

Lo más probable es que sea así. La mayoría de las veces nos equivocamos. Errar es humano ¿Acaso somos perfectos?

Admitir un error y disculparse son actos sanadores tanto para el que emite la disculpa como para el que la recibe. Son poderosas armas de conciliación y negociación.

Es más, si alguien va a criticarte se tu el crítico más severo.

Créeme que si te criticas con dureza al final hasta el otro saldrá a tu defensa. Sé honesto, admite la equivocación. El otro terminará por sentirse más calmado.

Incluso podría empezar a sentir simpatía por tí. Así se influye correctamente sobre las personas, haciendo lo opuesto a lo que todos hacen (y que por cierto no funciona).

Si sabemos que no funciona ¿Para que hacemos siempre lo mismo? ¿Porque lo hacen otros? ¿Porque se hizo siempre? ¿Y quien dice que eso garantice que sea la forma correcta de proceder?

La definición de locura es hacer siempre lo mismo y buscar resultados distintos.

El problema es que un mundo de locos actuar en forma cuerda parce una locura ¿Que tal si tu eres el único cuerdo y todos los demás están locos? Los resultados y la experiencia nos dirán que funciona y que no.