Cómo evitar un conflicto

Mucho se habla de la importancia de ser auténtico para evitar un conflicto. De cómo eso afecta positivamente nuestra relación con otras personas.

Pero ¿Qué significa realmente? ¿Cómo ser auténtico? ¿Qué acciones implica realmente?

Bueno si tuviéramos que hacer una definición justa, yo diría que se trata de tener una sinceridad calibrada ¿Que significa esto?

Ser honesto a la hora de hablar pero teniendo sentido común, es decir teniendo en cuenta al otro.

Para ello es clave preguntar en vez de asumir. Si al otro le molesta algo que hacemos o una determinada actitud que tenemos y asumimos que a esa persona no le molesta, crearemos un malestar.

La pregunta mágica es: “¿Te molesta esto?  Si hay algo que te disgusta siéntete libre de decírmelo por favor, estamos en confianza.”

Y si por supuesto si algo de lo que hace el otro te molesta ¿Que mejor manera que comunicárselo de forma asertiva? Es decir con tacto.

Tanto nos repiten el discurso de “sé vos mismo”, que muchas persona lo suelen llevar al extremo, pisando el derecho de los otros.

Claramente se trata de personas de escaso sentido común pero al fin y al cabo recordemos que “el sentido común es el menos común de los sentidos”.

Recordemos la frase: nuestra libertad termina donde comienza la del otro.

Observemos a la otra persona. Escuchemosla. Indaguemos acerca de lo que le pasa. Es la mejor forma de ponernos en sus zapatos y comprenderlo.

Solo así podemos llegar a ser nosotros mismos con sentido común y tacto: teniendo en cuenta al otro. Y para ello debemos entenderlo.

Si la otra persona dice algo como “estoy enojado”, podemos indagar preguntando “¿Que te hace enojar?” para conocer lo que lo pone en ese estado emocional.

Una vez que nos cuenta, dejamos que desarrolle el tema sin interrumpir. Solo escuchamos y cuando el silencio aparece podemos preguntar: “¿Qué necesitas para resolver esta situación?” o “¿Qué acciones concretas puedes hacer?”.

Nos movemos en el mundo de las emociones y las interpretaciones. Los malentendidos son cosas de todos los días.

Y frecuentemente estos llevan a discusiones y peleas.

Si llegamos a este punto, lo más fácil es volver a lo básico: siempre existen puntos en común.

¿Porque no volver a ellos? Cuando hay un desacuerdo, la mejor forma de empezar es detallando los puntos en común antes de plantear el desacuerdo. De esta forma la otra persona estará mejor predispuesta.

Luego de haber detallado el punto en común y antes de empezar a analizar los hechos que originan la discordia, un buen consejo es comenzar admitiendo la posibilidad de que nos estemos equivocando.

Una buena frase introductoria para bajar las defensa del otro es: “Sé que puedo estar equivocado, me equivoco tantas veces… Bueno analicemos lo hechos”.

Otro buen truco en una situación de discordia es hablar de “nosotros” en vez de con “yo” y el “tu”. Esto ayuda a crear un marco de puntos en común. Parece algo muy simple pero créeme es muy poderoso.  

Luego de hablar de los hechos pasemos averiguar las intenciones e indaguemos: ¿Qué es lo más importante para el otro? ¿Cual es su objetivos? ¿Y su principal preocupación principal en el compromiso que estamos analizando? ¿Que lo mueve al otro?

Averiguar estas cosas son claves para poder influenciar el comportamientos de los demás ¿Estás seguro que te haces estas preguntas cada vez que hablas con alguien?

Es bueno que empieces a incorporar este valioso hábito. Te va a hacer la vida más simple.

Haciendo todo esto creamos valor único y descubrimos nuestros propósitos comunes.

De esta forma si algo es importante para el otro pero no para mí podemos preguntarnos ¿Qué podemos hacer para ayudarnos uno al otro?

Recuerda que el objetivo es resolver el conflicto y llegar a una situación que nos beneficie a ambos, no tener razón.

Querer tener razón. Eso es ego ¿De que te sirve tener razón si no resuelves nada?

En resumen el secreto a la hora de resolver un desacuerdo es siempre volver a los puntos en común. A los valores y metas compartidos. Más claro echale agua.

Foto de Ryan McGuire

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