Archive en 2018

Taller de Habilidades Sociales

Taller de Habilidades Sociales

 

¿DONDE CONOCER PERSONAS?
¿Querés tener más amigos/as y no sabés dónde conocer nuevas personas?

¿Comenzaste alguna vez una conversación en la calle con un extraño? ¿Y qué tal en la cola de un banco? ¿O en el subte? ¿O en el colectivo?

¿Te parece raro hacerlo? ¿Quién dice que es raro? Estamos hechos para socializar y para empatizar con lo demás. Entonces ¿Qué te lo impide? ¿El miedo? ¿Miedo a qué? ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Entiendo que hay casos y lugares en donde deben hacerse algunas consideraciones pero, en la mayoría de los casos, se puede generar empatía con cualquier persona en cualquier lado.

Ya sé, sos tímido/a. Pero tengo una buena noticia: la timidez es algo que se trabaja. Se puede aprender a ser un/a “cara dura” y a perder esa molesta vergüenza.

Pensá que cuanto más personas conocés mayores son las chances de:

  • Hacer contactos
  • Conseguir trabajo
  • Hacer amigos
  • Encontrar parejas
  • Hallar socios
  • Construir una cartera de clientes
  • Tener un grupo de pertenencia
  • Y mucho más…

Los importante, por supuesto, es que esos vínculos sean duraderos. No se trata de manipular. Se trata de crear capital social, de construir una red de vínculos, una red de contención.
Crear vínculos sólidos también es un arte pero vamos por partes como diría Jack…Si te cuesta socializar es difícil crear vínculos…

Primero hay que aprender a conocer gente y eso es lo que vas a aprender en nuestros seminarios.
Conseguí contactos, amigos, parejas, grupos de pertenencia utilizando técnicas de dinámica e ingeniería social . Dejá que el mundo se abra a las posibilidades.

El Sábado 13 de octubre realizaremos un jornada sobre habilidades sociales.

Contáctate: aad1682@gmail.com
O envía un Whatsapp al 11 2859 0324

¿Qué hacer cuando estás mal económicamente?

¿Qué hacer cuando estás mal económicamente?

Hay momento en los que estamos realmente mal a nivel profesional. Estamos desempleados o nuestra empresa u emprendimiento no rinde sus frutos.

Es normal sentir angustia en esos momentos. Es común deprimirse. Es más que comprensible buscar a quien culpar y maldecir a otro. Es humano.

Yo estuve así y sé cómo salir. Se requiere una serie de conocimientos y herramientas que te voy a detallar.

Pero antes…

Hay dos cosas que podemos hacer en ese momento: algo o nada. Sí, parece que te estuviera tomando el pelo ¿No? Para nada jamás lo haría. Lo que te quiero decir es que tenés dos opciones:

1) Quedarte en tu casa amargándote y juntando rencor.

2) Hacer algo, no importa qué, pero moverte.

Sí, ya se no sabés que hacer. Y no te digo que lo tengas que saber. Bueno, si sabés que hacer y tenés un plan adelante. No pierdas más tiempo y llévalo a la práctica.

Pero sé que puede pasar que no tengas ni puta idea que hacer y eso también es de lo más común del mundo en estas situaciones de mierda.

Y cuando digo que hagas algo me refiero a cualquier cosa. Bueno, no que te pongas a bailar desnudo en la calle cubierto de dulce de leche. No. Me refiero a salir y hablar con gente, frecuentar nuevos lugares, hacer contactos.

Digo, por ley de los grandes número con alguien te vas a cruzar que te pueda ayudar. Con cuánto más gente hables mayor será la posibilidad de que algo pase.

Además si te quedás en casa amargándote por la situación, es muy probable que te deprimas y tengas menos ganas de salir y hacer algo. Es un círculo vicioso. Los depresivos lo saben muy bien.

Por el contrario salir te da más ganas de salir. Es un círculo virtuoso. Salís, conoces gente. Tenés charlas interesantes y la pasas bien. Hasta quien sabe, tal vez terminás conociendo una pareja o teniendo sexo pasional, el cual libera muchas endorfinas.

Como sea, eso te da más ganas de seguir conociendo personas y eso te puede llevar a los ambientes más disímiles.

Y ahí va otro secreto: cuando más nuevos lugares frecuentes más variedad de personas vas a encontrar.

Normalmente nuestros problemas profesionales y laborales (incluso personales) se resolverían si fuésemos más creativos  a la hora de conocer nuevas personas y si frecuentáramos nuevos ambientes. La neurociencia ha demostrado que hacer nuevas actividades y frecuentar nuevos lugares activa partes del cerebro.

A veces la respuesta está en los lugares menos pensados con la gente menos pensada. Por otro lado, nuevas personas y ambientes variados nos dan como resultado charlas originales, lo que nos aporta nuevos enfoques.

Esa idea que estábamos buscando y no encontrábamos. El famoso QUE hacer y COMO hacerlo.

Igualmente, antes abordar QUE podemos hacer en cada situación y como llegar al objetivo de mejorar nuestra situación debemos cambiar nuestro estado de ánimo.

¿De qué te sirve que te enseñe las técnicas para que TE ofrezcan trabajo si las vas a cagar con tu actitud depresiva y de desesperado?

Empecemos por lo primero. Ok, toqué fondo ¿Y ahora qué?

En primer lugar no vayas rogando por un trabajo o ayuda financiera. Nadie va a ayudarte. La personas odian a la gente que pide dinero.

Fijate como tratan a los vagabundos y mendigos que vienen a pedir algo de plata. Casi nadie les da algo. Y aunque podrían darle una miseria, prefieren ignorarlos y no darles nada.

Y no te hagás el pelotudo, sé que lo hiciste alguna vez. Si ni siquiera vos mismo te darías plata ¿Por qué pensás que otra persona lo haría? ¡No te darías ni diez centavos! No sé si esos nos hace unos seres miserables o no, solo sé que así son las cosas. Acá discuto hechos, no ética.

En esas circunstancias hay que aguantar la desesperación. Sé que no es fácil pero hay que hacerlo.

Esto se aplica a todo los dominios de las relaciones humanas incluyendo a nivel profesional. La ley de los grandes números siempre ayuda.

Pero lo mejor que podes hacer es mejorar tus chances con las variables que sí podes controlar. Acotar la fortuna con tu virtud. Sí, como decía Nicolás Maquiavelo.

Podes tener una actitud de abundancia. Si lo sé. Sé que no es fácil. Pero es una forma de que las probabilidades jueguen a tu favor. Así podés aplicar las técnicas de ingeniería social con eficiencia.

Pero como te digo, antes que todo: la actitud. Veamos un par de trucos para cambiar esa mentalidad de escasez.

Cuando estas abajo solo podes subir.

Una de las cosas que he aprendido de estar realmente en la mierda es que cuando estás en esa situación, el número de personas que te rodea disminuye en forma llamativa.

Sí, te das cuenta que toda tu vida estuviste rodeado de soretes. Pero eso es bueno ¿Sabés porque?

Porque las personas que quedaron son las que te van a bancar en cualquier circunstancia. Era necesario tocar fondo para saber cuáles eran.

Tanto a nivel afectivo como profesional, ahora sabés que esas personas van estar ahí siempre. Aunque sean una o dos. Créeme no van a ser muchas.

Claro, todos quieren estar con vos cuando estás bien, cuando sos exitoso. Pero cuando estas hecho mierda…

Se agradecido.

Cuando finalmente salgas de esta situación, sé agradecido con quienes te ayudaron. Aunque sea con lo más simple. La ayuda a veces puede venir en forma de un gesto, una intención o simplemente por el hecho de haber estado ahí.

Es lo que yo llamo la lista blanca: ese grupo de gente que vale le pena conocer y que por fortuna has conocido. Cuando salgas del pozo, revisá esa lista y tenela presente por el resto de tu vida.

Pensá también que lo que sentís hacia ellos es lo que otras personas sentirán por vos si la situación fuera al revés. O sea, si alguien está mal, no hagas lo que hacen todos y ayudalo. Ponete creativo y pensá como les podes dar una mano.

Pensá que cuando él salga del pozo, sentirá un enorme agradecimiento y será una persona más con la que puedas contar cuando estés hecho mierda.

Sí, hay gente malagradecida pero mucha de la gente que ayudes sí va a estar dispuesta a darte una mano porque sabe lo que es estar en esa situación. Y sabe que fuiste el único que estuvo para él.

Ahora lo sabés…

Tocar fondo te permite encontrar a esas persona que realmente valen la pena. Pensá eso cuando te deprimas. Es lo mejor de la vida. La mayoría de las personas se la pasa toda la vida rodeado de hipócritas imbéciles y ni se dan cuenta. Darse cuenta de la gente valiosa que nos rodea es algo que te puede alegrar y sacar de la depresión. Los pensamientos controlan a las emociones.

Nuevo hábitos…

Estar corto de plata también te ayuda a estar consciente de lo mal que administras el dinero y de lo importante que es ahorrar. Y de cómo hacerlo eficientemente.

Estos hábitos que incorporás por necesidad se van a quedar con vos por el resto de tu vida. Y créeme cuando te digo que eso es lo mejor que te puede pasar.

Cuando tenés poco estas obligado a racionar los recursos, algo que nunca hiciste en tu puta vida. Sentite afortunado. Ese  es uno de los famosos hábitos de los ricos que leíste en los artículos de desarrollo personal pero que nunca aplicaste.

Bueno, no estoy acá para subirte el ánimo sino para decirte que hacer. Por supuesto ver el lado positivo de las cosas siempre ayuda pero vamos a ver QUE podemos hacer y COMO hacerlas.

Primero: sé más sociable

A ver, no te voy a andar diciendo la típica frase: “se sociable”, “hablá con más gente” sin explicarte que mierda significa exactamente. No solo significa hablar más sino, como dije al principio, quiere decir, conocer nuevos ambientes. De vuelta se trata de incorporar un hábito antes que nada.

Está bueno que te preguntes: ¿Que ámbitos no suelo frecuentar que pueden ayudarme a conocer gente de un determinado perfil? Por supuesto, la respuesta a esta pregunta depende de cual sea tu situación actual y lo que estés buscando a nivel profesional.

Los ambientes profesionales son una buena opción: congresos, universidades, charlas gratuitas.

En las universidades más prestigiosas hay eventos todo el tiempo. Sobre todos charlas gratuitas de especialistas. Es una buena oportunidad para conocer gente de tu ambiente. También para generar un contacto con los especialistas que dan la charla.

Igualmente no todo se trata de trabajo y lo profesional. A veces hay muestras de artes y conciertos gratuitos. Las actividades culturales suelen ser mejores de lo que crees. La gente está más relajada. En un evento profesional es esperable que las personas vayan a hacer contactos y tengan intenciones ocultas. En eventos recreativos la idea es divertirse. Los escudos están más bajos.

El arte de no desesperarse

Digamos que estas desempleado pero tenés algo de margen de maniobra. O sea tiene ahorros suficiente para sobrevivir unos meses. En primer lugar empezá a hacer de cuenta que no tenés tanto margen. Pensá que si realmente tuvieras un presupuesto de supervivencia para una semana serías muy cuidadoso con los gastos.

Haciendo estos extendés el período que contás para obtener un trabajo al mismo tiempo que incorporas el útil hábito de racionar los recursos. Además recordá que contar con más tiempo reduce las chances que eches a perder una situación por desesperación.

Si estás desesperado, muy probablemente, vayas a rogarle a cada persona que conozcas por un trabajo lo que hará que te miren con una sonrisa incomoda y te digan: “Si, te aviso si me entero de algo. Mandame tu CV.”

Todos los que hemos escuchado esa frase sabemos lo que significa. Como dije anteriormente: la gente odia a los que mendigan, ya sean por dinero o por trabajo. En el fondo creen que todo aquel que pide es un holgazán bueno para nada y no se merece el respeto de nadie.

Claro que esto para nada es verdad pero, como la creencia falsa de las clases altas de que “vivimos en una sociedad meritocrática” se ha expandido tanto, ahora todo el mundo la cree. Hasta el tipo que nació en una villa miseria rodeado de cloacas cree semejante estupidez. Y por supuesto esto no hace más que volver a la gente egoísta e individualista.

Por suerte no todas las personas se dejan influenciar por estos pensamientos estúpidos, aun así la mayoría de la gente reacciona con desprecio a quien pide ayuda. Y por eso los ignoran o les dicen que  les envíen su CV, así se lo sacan de encima. Así son las cosas así que trabajemos con eso.

Como sea, contando con un amplio margen para socializar podremos hacer que las personas nos conozcan más y sientan más empatía por nosotros. De esa forma ya no nos verán como un holgazán sino como un amigo o una persona cercana. Y como los seres humanos tenemos una predisposición natural para ayudar a los de nuestra propia tribu (y a discriminar a lo que no lo son) aumentaremos chances de que nos quieran dar una mano.

Pero recordá, la idea tiene que venir de la otra persona. Si el otro sospecha que le estás pidiendo algo, es muy probable que te mande al demonio. Hay que ser muy cuidadoso con esto. El más mínimo indicio de estar desesperado puede acabar con meses de inversión sociabilidad en una persona.

Lo repito: la idea es que la ayuda venga sin que la pidas. Tienes que despertar el genuino deseo del otro de ayudarte. Son muy pocas las personas que realmente estarán dispuestas a ayudarte desde el principio cuando se lo pides. Para ese entonces ya sabrás cuales son ya que son las únicas que te atienden el teléfono.

Además otra cosa: cuando ya llevas un tiempo socializando con una persona y el otro sospecha que tu verdadera intención era otra, se sentirá traicionado. Es como una chica que sospecha que un hombre solo quiere sexo. Se sentirá decepcionada.

Como sea, en este punto, esa persona te abandonará y te dejará a tu mejor suerte. Por eso es muy importante saber calibrar estas cosas y tener paciencia. Ya lo dije Benjamín Franklin: “Quien tiene paciencia tendrá lo que quiere”.

El Sábado 13 de octubre realizaremos una jornada sobre habilidades sociales.

Contáctate: aad1682@gmail.com

Como participar en grupos

Como participar en grupos

Hace muy poco un buen amigo planteó un tema que me pareció interesante. Una situación que seguro a muchos les pasa: como desenvolverte en un grupo.

A veces puedes ser muy sociable y muy hábil con interacciones individuales pero cuando llega la hora de estar en un grupo, de repente, no sabés que decir y, encima te sentís incómodo. Por eso elaboré la siguiente respuesta que creo que te puede servir:

A mí me sucedía lo mismo. Era bueno en las interacciones individuales y malo en las grupales. Luego descubrí cuál era realmente el problema.

No era que era malo en las grupales. Había muchos antecedentes en donde me había desenvuelto de forma magistral en ciertos grupos. Seguramente, si recordás situaciones que viviste a lo largo de tu vida, de seguro que hubo grupos en los que te desenvolviste mejor que en otros.

El problema fue que en algunos grupos me sentía más cómodo que en otros. Normalmente, la falta de integración grupal está asociada a una falta de afinidad. En primer lugar, tratá de pensar si te estás moviendo en la demografía poblacional en la que más te sentís a gusto. 

Sí, por supuesto, podés encontrar formas de integrarte a cualquier grupo como un ejercicio de sociabilidad y dinámica social sin embargo, a la larga, tenés que encontrar tu grupo de pertenencia. Imaginate un Otaku en un grupo de fanáticos del Metal Rock. Se sentiría como sapo de otro pozo.

Sí, podés hacer un esfuerzo para integrarte y para conocer los temas que une a ese grupo, así como sus códigos. Aun así, si vas a hacer semejante esfuerzo asegúrate que realmente seas afín a los gustos de dicho agrupamiento.

Podés  hacerlo como un experimento social si eso te apetece. Yo lo hice varias veces. Me sentaba con personas cuyos gustos distaban del mío y que apenas conocía para ver si podía integrarme y sentirme cómodo. Lo pude hacer. Es cuestión de escuchar y seguir atentamente las conversaciones para enganchar la “frecuencia” o “sintonía” del grupo y, una vez hecho eso, integrarse.

El problema es que esto cuesta, sobre todo si no prestás mucha atención porque te sentís aburrido o distante. Al no prestar atención, no te integras. Al no integrarte no prestás atención. Rompé el círculo escuchando y prestando atención, así vas entendiendo los códigos y podés empezar lentamente a aportar pequeños comentarios que sumen a la dinámica grupal. De menor a mayor. 

En una dinámica de mediano plazo, podés abordar individualmente a los miembros del grupo para generar un vínculo con cada uno de ellos. Al hacer eso, cuando estén todos juntos va hacer más fácil la interacción grupal. Igualmente, el objetivo es que encuentres tu demografía y sepas que te apasiona realmente. Algo que dudo que sepas realmente.

Luego de que le comentara lo anterior, mi amigo planteó un tema sobre el que también vale la pena hacer algunas aclaraciones:

“Otra cosa que noté es que no hay un momento o una pausa para poder empezar a hablar, para qué todos te escuchen. Imagino que tendré que interrumpir, generalmente los “alfa” hablan y los demás escuchan. Nadie me dirige la mirada esperando que hable o, si lo hago, es por periodos cortos”. Dijo él.

A lo que contesté:

“En primer lugar, el hecho de que me estés hablando de “alfas” y términos por el estilo, muy ridículos sacados de libros de desarrollo personal, me dan la pauta que estás adoptando el marco erróneo. Olvídate de esa mierda de los alfas y los betas y usa el sentido común. 

Como te dije, la cuestión no es hablar por hablar sino aportar algo y solo vas a sumar si estás escuchando atentamente de lo que se habla. Imaginate que se está hablando de Madonna y vos comenzás a hablar de futbol. Eso te hace un descalibrado. Si estás siguiendo la conversación seguro que en algún momento se te va a ocurrir algún comentario interesante, cómico e inteligente. 

No es el hecho de interrumpir para decir huevadas o mandarse la parte sino de aportar. A veces esos pequeños comentarios valen más que interminables discursos. Y no hables por hablar, hacelo si realmente sentís la necesidad de decir algo. No se trata de interrumpir sino de hablar cuando quieras hacerlo, independientemente de si interrumpas a alguien o no que es parte de una dinámica conversacional.

Sentido común: observa y escucha atentamente y vas a saber cuándo es el momento para aportar un delicioso comentario.”

Después otro amigo agregó algo muy interesante:

“Creo yo, que tienes dos alternativas. 

1 – Te quedás en el molde y seguís como estás ahora. 

No hace falta agregar comentarios forzados ni hablar boludeces en las charlas. No tenés que ser el bufón del grupo. De hecho, lo peor que podes hacer es forzarte a decir algo que en realidad no pensás, pero solo lo decís para complacer o quedar bien con los demás. 

Tampoco hace falta que seas el “líder” del grupo hablando todo el tiempo, no vas a ser más o menos “alfa” por esto. 

Acordate que: “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”.

2 – Intentás meterte en la movida esa. 

De a poquito empieza a soltarte más. Al principio tus comentarios  pueden llegar a romper el ambiente, pero no tengas miedo de eso. Siempre y cuando seas honesto con tus pensamientos, la gente va a responder de forma honesta también y te va a tratar como un igual. De a poquito vas a ser un poco más divertido”.

Finalizó con un comentario muy apropiado de un experto en dinámicas conversacionales:

“Yo sentía lo mismo durante un tiempo, y me di cuenta que simplemente no escuchaba a los demás. No podía seguirles la conversación ya que estaba muy preocupado pensando en algo ingenioso o chistoso que decir”. 

Algo parecido a la vieja paradoja de la meditación: estoy tan preocupado por vivir el presente que no puedo vivirlo.

Ahora podés decirle: “Pero no sé cómo iniciar una conversación, o como entrar a un grupo”, “o como hacer humor”.

Bueno, eso lo vamos a ver más adelante.

El Sábado 13 de octubre realizaremos una jornada sobre habilidades sociales.

Contáctate: aad1682@gmail.com